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Cultura de Suecia

Entre los restos históricos más antiguos de las representaciones culturales suecas se encuentran los grabados rupestres de la Edad del Bronce. Pero la verdadera edad dorada de la cultura sueca llega a finales del siglo XVIII.

Las primeras obras de arte que combinan la escritura con la imagen son las piedras rúnicas, levantadas por los vikingos entre el año 800 y el 1100 de nuestra era y que, además de su importancia estética, sirven como orígenes de lo que podemos definir obras literarias nacionales.

Literatura en Suecia

En la literatura, después de las piedras rúnicas, la Edad Media no muestra un gran avance o expansión de la lengua local a la literatura, ya que la práctica totalidad de los documentos que se conservan documentos están escritos en latín y no es hasta 1541 cuando se publica la primera Bíblia en sueco. Posteriormente, cabe destacar la figura de George Stiernhielm, a quien se considera el gran impulsor de la lírica.

En las zonas rurales había una tradición de cultura popular consistente en la música de violín, la danza y el canto de baladas- como evidencia la fama del trovador Carl Michael Bellman en el siglo XVIII-, mientras que la cultura de la clase media prosperaba en las grandes ciudades y las universidades.

Selma Lagerlöf y August Strindberg son los gigantes que dominan la escena literaria sueca a fines del siglo XIX y comienzos del XX. “La habitación roja” de Strindberg y “La saga de Gösta Berling” de Lagerlöf se consideran las primeras novelas modernas. Son ellos dos quienes imprimirán su sello a toda la narrativa y al teatro de toda la centuria. De Lagerlöf destaca también “El maravilloso viaje de Nils Holgersson”, una obra destinada al público infantil. August Strindberg, que era un dramaturgo de vanguardia, escribió también varias piezas de teatro simbolistas.

En el espíritu de Strindberg se gestó en los años 1910–1920 una literatura más orientada a la sociedad. Entre los exponentes de la literatura proletaria de la primera fase se cuentan Maria Sandel, Ludvig Nordström, Martin Koch y Dan Andersson. Sigfrid Siwertz, Elin Wägner y Hjalmar Bergman trazaron cuadros de la Suecia que entonces estaba en transición de la sociedad rural a la industrial.

En el periodo de entreguerras, Pär Lagerkvist destacó como uno de los primeros modernistas del país con su obra “Angustia”. Además tuvo incursiones el el ámbito del teatro. Birger Sjöberg también tuvo inspiración modernista, una corriente que continuaron posteriormente los poetas de los años 30 y 40.

Tanto Largelöf como Lagerkvist recibieron sendos premios Nobel de Literatura por el conjunto de su obra.

Entre las dos guerras mundiales surgió un grupo de autores arraigados en la clase obrera: Eyvind Johnson, Vilhelm Moberg, Moa Martinson o Jan Fridegård. Otro rebelde social fue Ivar Lo-Johansson, el más destacado exponente de las letras obreras suecas con obras como “Buenas noches, tierra” o ” Kungsgatan”. En la misma época aparecieron las novelas burguesas de Agnes von Krusenstjerna, Olle Hedberg y Fritiof Nilsson Piraten.

1945 marca un límite literario. La guerra era para muchos autores una herida aún abierta. Reinaba el pesimismo; los temas de la angustia y la culpa eran recurrentes en las letras. Fue entonces cuando se afianzaron las corrientes modernistas, y la nueva literatura acusaba un carácter cada vez más experimental. Por otra parte se sucedieron los debates sobre lo incomprensible de esa literatura con Lars Ahlin a la cabeza y Stig Dagerman.

La literatura de los cincuenta enlaza con la de la década anterior, aunque en tono más lúdicro y apacible. Muchos autores de ese decenio son acusados de desentenderse de los acontecimientos mundiales. Uno de los poetas más conocidos de esta época es Tomas Tranströmer.

Por su parte, los sesenta es la década de apogeo de la crítica social. La política mundial se vuelve perceptible, la cultura occidental se pone en tela de juicio y nace el movimiento de solidaridad con Vietnam. Per Wästberg se comprometió en la lucha contra la opresión racial en Rodesia y Sudáfrica, mientras que el poeta Göran Sonnevi escribió sobre la guerra de Vietnam.

En los años setenta, en mitad de un movimiento de reacción a la literatura comprometida políticamente, Lars Gustafsson se consolidó también como poeta filosófico y novelista con su serie de novelas “Grietas en el muro”. Otro de los grandes narradores fue Sven Delblanc que conquistó al público con las “Novelas de Hedeby”.

Los ochenta marcan la época postmodernista, con el debut de Stig Larsson con “Los autistas”. La novela crítico-social de grandes proporciones cedió el paso a narraciones menores de un centenar de páginas, mientras que en los noventa se vuelve a un vago compromiso social.

Mención aparte merece la autora sueca más conocida del siglo XX, Astrid Lindgren. Nació en 1907 en la ciudad de Näs y brilló especialmente como autora de obras infantiles, entre las que destaca “Pippi Calzaslargas”, del año 1945. Sus obras consideran al niño como el rey, sin obligaciones, que ve fomentados sus sueños. Sus obras fueron traducidas a 72 idiomas y varias de ellas fueron llevadas al cine. Durante años estuvo presente en todas las quinielas para recibir el premio Nobel de Literatura, aunque nunca lo logró. Falleció en 2002.

En los últimos años, los escritores suecos han vivido una época dorada en todo el mundo gracias a la puerta abierta por Stieg Larsson y su trilogía Millenium, que ha multiplicado el impacto de otros autores dedicados a la novela policiaca o de misterio como Åsa Larsson o han reforzado el conocimiento de otros como Henning Mankell y su célebre comisario Wallander.

Arquitectura en Suecia

Dentro de la arquitectura sueca encontramos obras de diversas épocas y estilos, que tienen como primera obra destacada el edificio románico de la catedral de Lund, del siglo XII. Otras catedrales e iglesias góticas posteriores de interés pueden encontrarse en Uppsala o Estocolmo –Storkyrkan-.

Entre los siglos XVI y XVII se desarrolla una arquitectura civil influenciada por la holandesa en la que destacan los palacios, mientras que en el XIX domina el barroco francés y el XX comienza influído por el modernismo hasta que en la década de los años 30 se impone el funcionalismo, que deja paso a dos tendencias diferentes: una con raíces en el modernismo y otra mucho más simple.

El autor más destacado del siglo XX es Gunnar Asplund, que se movió entre el modernismo y el funcionalismo y creó obras como la biblioteca municipal de Estocolmo, el “Cementerio en el bosque” o la mayor parte de los edificios que albergaron la exposición de Estocolmo en 1930.

Pintura en Suecia

En la pintura, David Klöcker es el primer gran maestro sueco que traspasa las fronteras. En 1885, pintores suecos residentes en París crean un movimiento al que llaman Los Opositores, contrarios a las directrices clasicistas de la Academia de Estocolmo. La influencia del noruego Munch se extiende rápidamente al país vecino y en 1910 ya encontramos muestras de expresionismo, con autores como Dardel y Engström.

Ya avanzado el siglo XX, grupos de vanguardia como el Grupo de Escania o la pintura abstracta de artistas como Rodhe y Lindell ocupan los lugares destacados en la producción pictórica sueca.

Cine de Suecia

El cine sueco ha dado grandes nombres, aunque hay tres que tienen especial importancia: el director Ingmar Bergman, y las actices Greta Garbo e Ingrid Bergman. Las primeras filmaciones datan de la exposición de arte e industria de 1897 en Estocolmo. Al igual que Dinamarca, durante los años del cine mudo, Suecia fue un país que se situó en la vanguardia del séptimo arte.

Pese a que Ingmar Bergman, que debutó en 1956 con “Sonrisas de una noche de verano”, cosechó fama mundial, el cine sueco prosiguió una época de decadencia que había comenzado en los años 30. Greta Garbo, Ingrid Bergman e Ingmar Bergman triunfaban, pero desde el extranjero, e incluso hay un número relativamente importante de óscars que han ido a parar a manos de suecos trabajando para Hollywood.

El último gran éxito del cine sueco fue la película de Bergman- producida en el país- Fanny y Alexander, que se llevó tres óscars en 1983 (mejor película extranjera, mejor decoración, mejor vestuario y mejor fotografía).

En el presente, Suecia produce cine de una calidad aceptable, pero ninguno de sus directores ha conseguido destacar a nivel mundial dentro del campo de la ficción. Sin embargo, Suecia tiene una brillante tradición de cine documental.

Música en Suecia

La música se beneficia del esplendor cultural de finales del siglo XVII. Durante el reinado de Gustavo III se fundan el Teatro y la Ópera Real de Suecia y comienzan los tiempos de esplendor de estas instituciones, que se prolongan durante unos tiempos en los que Franz Berwald, a principios del siglo XIX, es el gran nombre de la música sueca.

Nombres como Emil Sjögren, a quien algunos quisieron considerar como el Grieg sueco, Wilhelm Stenhammar o Lars-Erik Larsson destacan en la música clásica en los primeros años del siglo XX, sucedidos posteriormente por otros como Bo Linde, Allan Pettersson o Bo Nilsson.

Suecia también ha destacado desde los años 70 por su contribución al pop-rock internacional. ABBA se dio a conocer con su victoria en el Festival de Eurovisión de 1974 y fue un auténtico éxito en el panorama musical de finales de los años 70. En los 80, otros grupos siguieron su estela, aunque en diferentes ámbitos como el grupo Europe y su recordado tema The final countdown y, especialmente, el dúo Roxette.

Fuente: Instituto Sueco e informaciones propias

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