Economía Suecia

Economía de Suecia: Industria y empresas suecas

La economía de Suecia depende principalmente del comercio internacional para poder mantener una elevada productividad. Las exportaciones suponen aproximadamente el 50 por ciento del producto interior bruto.

Suecia exporta principalmente a Europa Occidental y más de la mitad de los productos que el país vende al exterior van destinados a las naciones del resto de la Unión Europea y Noruega. Especialmente importante es el mercado del resto de países nórdicos.

Las características de las exportaciones suecas han cambiado mucho durante los últimos 50 años. Si anteriormente Suecia se había caracterizado por vender al exterior principalmente materias primas como madera, hierro, acero o pasta de papel, en la actualidad la industria mecánica es la más importante del país con sectores como la telefonía móvil o el automóvil.

Especialmente importante durante los años 90 fue la aportación en este sentido del sector de la telefonía móvil donde Ericsson se convirtió en uno de los principales fabricantes mundiales. Además, en Suecia existe una importante tradición de producción automovilística, con tres marcas conocidas mundialmente como Volvo, Saab y Scania.

Además, ha tomado auge la industria química y, dentro de este sector, la farmaceútica con compañías como Astra y Pharmacia & Upjohn. Los productos farmaceúticos suponen el 5 por ciento de las exportaciones suecas. Por no hablar de IKEA, el gran referente mundial en lo que se refiere al sector del mueble.

El sector de las materias primas ha perdido importancia y, en la actualidad, sus exportaciones significan menos del 8 por ciento del total de la economía sueca.

Como conclusión, podemos señalar que la economía sueca depende en gran medida de un número limitado de grandes empresas (Ericsson, Volvo o Astra, entre otras). Esto favorece la elevada posición de Suecia en las estadísticas de inversión en tecnología y desarrollo, donde las empresas nacionales ocupan posiciones punteras.

Además de una industria que se mantiene fuerte y constante, el sector servicios cada vez aparece con más fuerza dentro de la economía sueca, especialmente desde los años 80. Se trata fundamentalmente de servicios financieros y empresariales y, en los últimos años, las consultoras de tecnologías de la información.

No se puede dejar de lado tampoco la importancia del sector público en un país con un sistema de protección social tan desarrollado. Este sector da empleo a una tercera parte de la población activa del país y gestiona servicios como la educación, la sanidad o la atención domiciliaria.

El gobierno sueco considera una de sus principales prioridades en materia de política económica el control de los precios y la inflación. El Banco Central intenta que el índice anual de inflación esté alrededor del 2 por ciento con un margen de tolerancia de un punto.

La moneda sueca es la corona sueca. Suecia no es uno de los países que se incorporaron al euro desde su puesta en circulación en 2002. La clase política prefirió no participar en la moneda única desde el principio y los ciudadanos rechazaron unirse a él en el referendum organizado en el año 2003.

Suecia se caracteriza por una distribución homogénea de las rentas y el bienestar. Las desigualdades son reducidas. Sin embargo, el eficaz sistema de protección social, conlleva que los ciudadanos soporten una de las mayores presiones fiscales del mundo. Cada sueco paga al fisco anualmente una media de alrededor de un 50 por ciento de sus ingresos.

Fuente: Instituto Sueco

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