Helsingborg Suecia

Helsingborg

Helsingborg es la segunda ciudad más importante de la región de Skåne y la novena de Suecia, con 118.000 habitantes. Esta situada junto a la costa, en el noroeste de la región y a apenas unos kilómetros de la ciudad de Helsingør, en la costa danesa.

En los días claros es perfectamente posible distinguir los edificios de cualquiera de las dos ciudades desde el otro lado del estrecho. La proximidad hace que las dos ciudades, que están hermanadas oficialmente, tengan también un atractivo turístico común. El visitante que acude a Helsingør, frecuentemente cogerá el barco que le lleve a la otra orilla, y el que viaje a Helsingborg no dejará de hacer una escapada a Dinamarca.

Sin duda alguna, la manera más interesante de llegar a la ciudad es en barco. Si el tiempo es favorable, se podrá disfrutar de la ruta desde la cubierta del buque y de la bonita vista del Ayuntamiento y el centro de la ciudad a medida que se acerca al lugar donde atraca, junto a la estación de ferrocarril, en el centro de la ciudad.

La Kärnan o Torre de Helsingborg

Se trata de una ciudad antigua, con más de 900 años de vida, que vivió sus momentos de máximo esplendor durante la Edad Media. De esta época data el gran símbolo de la ciudad, la Kärnan o torre, que domina desde una pequeña colina el centro de la ciudad y desde la que se tiene una maravillosa vista de la costa y de Dinamarca.

Torre Helsingborg

Torre de Helsingborg

La torre tiene una antigüedad de más de 600 años, tiene 34 metros de alto y unos muros de ladrillo de casi cinco metros de ancho. Se trata de una interesante fortificación de defensa con varios pisos conectados por unas estrechas escaleras de caracol, donde se pueden visitar los diferentes pisos, cada uno de los cuales con una función determinada. Si se tiene suerte y se llega a tiempo para la visita que dirigen unos guías locales ataviados con ropas típicas de la época. Desde lo más alto se tiene, además, una fantastica vista tanto de la costa como de todo el resto de la ciudad.

A la torre se llega subiendo unas escaleras que aparecen al final de una de las calles que salen desde la zona del ayuntamiento y la estación central y que forman parte del paisaje del centro de la ciudad.

Otros lugares que ver en Helsingborg

Antes de eso, quien llegue por barco acabará su recorrido en la terminal situada junto al Ayuntamiento. El edificio es fácilmente reconocible por su gran torre de 65 metros de altura y su fachada de ladrillo rojo. Se trata de un edificio de estilo neogótico diseñado por el arquitecto Alfred Helleström y finalizado a finales del siglo XIX. Lo mejor es el exterior, aunque al turista también le puede interesar visitar el interior.

Entre el ayuntamiento y la torre, encontramos la iglesia de Mariakyrkan, cuya construcción comenzó a principios del siglo XIV y es un buen ejemplo del gótico danés. Desde allí, se puede llegar fácilmente a la pequeña calle peatonal que es la principal arteria comercial del centro de la ciudad.

Junto al mar se encuentra un curioso y moderno edificio blanco, que es la sede del Centro Cultural Dunker. Se trata de una obra del arquitecto danés Kim Utzon, que se inspira en la relación entre la ciudad y el mar. Para quien no tenga interés en asistir a alguno de los numerosos actos culturales que se celebran en el recinto, la simple visita al exterior merece la pena.

Sin embargo, para descubrir uno de los principales atractivos de la ciudad tendremos que salir de su centro. Se trata del Palacio de Sofiero, que tiene uno de los jardines más bellos de la región. El palacio en sí fue un regalo de la familia real sueca a la ciudad de Helsingborg en 1973 y desde entonces se ha utilizado para albergar exposiciones y conciertos al aire libre. El jardín y el entorno natural en el que se encuentra son, en mi opinión, más atractivos que el palacio en sí. Los responsables recomiendan visitarlo durante los meses de mayo o junio, cuando los rodoendros están en flor, pero cualquier momento de la temporada de verano es bueno para visitarlo, ya que no abre todo el año.

La visita, ya lejos de la ciudad, puede concluir con un paseo por el balneario de Ramlösa, que fue inaugurado en 1707. Cualquier domingo, el único día a la semana que está abierto al público, el visitante podrá pasear por los alrededores del manantial y probar la famosa agua mineral que sale de allí.

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