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Nørrebro: Copenhague multicultural y alternativa

Nørrebro es un lugar pintoresco para visitar. Como todos los barrios que rodean el centro de la ciudad, comienza en los llamados lagos, pero nada más llegar a su calle principal, uno se da cuenta de que ha entrado en un ambiente completamente distinto de lo que se espera de Copenhague.

Nørrebro es una zona multicultural. Si por algo se caracteriza en Copenhague es por ser un barrio residencial con una altísima presencia de inmigrantes, especialmente procedentes de países musulmanes. Sin embargo, esto no quiere decir que sea una zona prohibida para los daneses, que también viven en ella de un modo completamente normal.

Este hecho le da al barrio un ambiente completamente diferente que el del resto de la ciudad. La gente de Nørrebro se caracteriza por ser más abierta y tolerante, ya que convive con muchas otras personas de diferentes lenguas, credos y procedencias. Es completamente normal encontrar carteles en las calles escritos tanto en danés como en árabe o en inglés y en sus tiendas se pueden encontrar toda clase de productos.

El barrio tiene un ambiente especial al que no se puede permanecer indiferente: o gusta, o se odia. Hay daneses que consideran que es una zona poco segura y que los extranjeros casi la han invadido, mientras que otros valoran mucho el ambiente internacional y lo visitan frecuentemente para comprar o, simplemente, para dar una vuelta.

Nørrebrogade

Nørrebro

Entrada a Nørrebrogade desde los Lagos

La calle principal del barrio se llama Nørrebrogade y discurre desde los lagos hasta la estación del S-Tog de Nørrebro. Es el eje que recorre el barrio de norte a sur y en el que se puede encontrar toda la vida comercial- que la tiene y mucha- del mismo. Junto a las sucursales de varias cadenas de moda o supermercados, podemos encontrar otras muchas pequeñas tiendas de frutas, verduras y alimentos procedentes de los países árabes o mediterráneos.

Nørrebro no es la única zona de la ciudad en la que se pueden encontrar estas tiendas, pero sí es en la que hay más y mejores. En ellas podemos encontrar, además de mucha y variada fruta, cosas que quien viene de España suele echar de menos en los supermercados tradicionales daneses: desde envases enormes de diferentes tipos de aceitunas, hasta pistachos y pipas de girasol pasando con algo tan clásico como las lentejas.

Además de estos artículos, hay muchas cosas típicas de otras regiones del mundo que pueden sorprender al que las pruebe. Personalmente, me gusta dar una vuelta por la zona, comprar fruta, algunos productos españoles y diversos tipos de pan que no se encuentran frecuentemente en los supermercados.

Nørrebrogade es el punto de mayor interés del barrio. Un paseo por ella es una agradable manera de pasar un día de compras, en el que uno puede pasar de los grandes supermercados a las minúsculas tiendas en pocos minutos o puede relajarse en alguno de los cafés o comer en los muchos restaurantes de comida rápida que la jalonan.

La principal zona verde- por llamarla de alguna manera- del barrio es el Assistens Kirkegaard, un cementerio situado en la esquina de Nørrebrogade y Jagtvej, que cruza el barrio de este a oeste. Allí podremos encontrarnos con las tumbas de algunos personajes históricos daneses. Los cementerios daneses son algo menos desagradables que los españoles y están estructurados de manera que muchos de ellos parecen más un parque que otra cosa, por lo que es bastante agradable pasear por ellos.

Para las personas que les gusten los temas “políticamente incorrectos”, igual no es mala idea que le echen un vistazo a la Ungdomshuset de la Jagtvej, que es una casa ocupada en la que organizan actos y talleres, algo así como un centro cultural alternativo. Desde luego, no es un lugar turístico, sino para quien esté verdaderamente interesado en este modo de pensar y estos centros sociales, por lo que recomiendo a los que no lo estén que se conformen en verlo desde fuera.

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