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Vesterbro: Hoteles, comercios y el barrio rojo de Copenhague

Vesterbro es una zona interesante dentro de Copenhague. Comienza en la estación central de Copenhague y se prolonga hacia el oeste de la ciudad en un espacio delimitado por Frederiksberg al norte y la línea de la costa del sur.

Para más de uno de los que lean estas páginas será un lugar de residencia, ya que en este barrio está la mayoría de los hoteles de Copenhague.

Es difícil decir, si no se tiene un plano a mano, dónde acaba el centro de la ciudad y dónde comienza Vesterbro. Como gran referencia se tiene a la estación de ferrocarril y el comienzo de la gran calle de la zona, Vesterbrogade, pero la vida comercial y la animación del centro se prolongan unos cientos de metros hacia el oeste de la ciudad.

Vesterbrogade

Vesterbrogade es una calle principalmente comercial. Como Nørrebrogade en Nørreport, Østerbrogade en Østerbro o Falkoner Allé en Frederiksberg. Especialmente durante sus primeros metros tiene un buen número de tiendas interesantes- especialmente de ropa- y restaurantes de todo tipo.

A partir de la plaza de Vesterbro Torv la calle se hace algo más estrecha y, aunque no pierde su carácter comercial, resulta algo menos atractiva según se va alejando del centro. La plaza es interesante por la iglesia situada en ella. La fachada es más interesante que el interior, pero no por ello deja de ser la más interesante del barrio.

Sin embargo, en Vesterbrogade y sus proximidades hay varios lugares que son dignos de visitar. El primero de ellos es el Det Ny Teater, el Teatro Nuevo, que aparece al final de una pequeña bocacalle y que sorprende por su fachada y su arco sobre la calzada. Se trata de un edificio inaugurado en 1908 y que en la actualidad presenta obras de muy alto nivel de calidad.

Museo, planetario y barrio rojo de Copenhague

Vesterbro

El Planetario de Copenhague, en Vesterbro.

Un poco más hacia el oeste se encuentra también la sede del Museo de la Ciudad, que merece una visita si se tiene tiempo y curiosidad por conocer la evolución de Copenhague en el pasado. No es un gran museo, pero tiene curiosidades que a más de uno le resultarán interesantes.

Junto al final de los lagos y ya en el límite con Frederiksberg, encontramos el pintoresco edificio del Planetario Tycho Brahe. Y ya al final de esta parte del barrio, al otro lado del Søndermarken, el parque que marca el límite de nuevo con Frederiksberg y el barrio de Valby, se puede encontrar la fábrica de cervezas de Carlsberg, en la que se organizan visitas guiadas.

Entre Vesterbrogade y las vías del ferrocarril hay pequeñas calles tranquilas en las que hay numerosos hoteles de calidad media que suponen una alternativa muy interesante para alojarse en la ciudad, ya que ni son excesivamente caros, ni están demasiado alejados del centro. La excepción es Istedgade, que también tiene cierto movimiento comercial con sectores no tan considerados (como la prostitución y los sex-shops), aunque mucho menor que en los viejos tiempos, cuando era considerado el barrio rojo de Copenhague.

Ya junto a las vías, merece la pena destacar el centro DGI, con sus piscinas cubiertas, que también sirve para organizar otros actos culturales y deportivos.

Al otro lado de las vías del tren, tan sólo merece la pena destacar la presencia del centro comercial Fisketorvet. Nada de particular en él, salvo que es uno de los mayores de la ciudad y el más cercano al centro de sus características.

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