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Qué ver en Roskilde

Hay tres cosas que hacen de Roskilde una ciudad especialmente atractiva: su catedral, su herencia vikinga -reflejada en el museo vikingo- y el famoso festival de música que se celebra en la ciudad todos los veranos.

Su catedral es un enorme edificio de ladrillo del siglo XII que destaca sobre todo el centro de la ciudad y que es conocido en todo el país por ser el lugar que desde el siglo XV escoge la familia real danesa para enterrar a sus miembros fallecidos. La segunda es la herencia vikinga, que queda reflejada en el museo de barcos vikingos situado a orillas del fiordo y en el que se pueden contemplar restos de naves de la época y hacerse una mejor idea de como eran los más famosos habitantes de Escandinavia en la antigüedad. La tercera, es el mundialmente conocido festival de música de Roskilde, que a finales del mes de julio reúne a decenas de miles de personas que asisten a los conciertos de algunos de los grupos más conocidos del momento y disfrutan del buen ambiente que hay en torno al festival.

La verdad es que merece la pena una visita a cualquiera de los tres lugares citados, así que, el breve trayecto de Copenhague a Roskilde– algo más de media hora en tren desde el centro de Copenhague- resulta bastante recomendable para cualquier excursión de un día.

Catedral de Roskilde

La catedral es el gran símbolo de la ciudad. Fue construida alrededor del año 1170 y en épocas posteriores se vio ampliada con otras naves que, no son muy difíciles de identificar a simple vista.

El edificio- que fue declarado de Patrimonio de la Humanidad– está en pleno centro de la ciudad, justo detrás de la plaza del ayuntamiento, y sus torres dominan toda la ciudad. La verdad es que una catedral de ladrillo nos resulta un poco chocante a los que estamos acostumbrados a las grandes catedrales de piedra española, pero este material es el elemento más característico del edificio. Curiosamente, se trata de una de las primeras grandes obras de Dinamarca en las que se utilizó este material, que en el interior de la iglesia se combina en los muros con zonas enyesadas, que permiten combinar los tonos blancos y rojizos en un estilo gótico temprano. La piedra queda prácticamente excluida de los materiales de construcción utilizados.

Catedral de Roskilde

Catedral de Roskilde

Además de una importancia arquitectónica real, la catedral de Roskilde tiene para Dinamarca el sentido simbólico de que, desde alrededor del año 1400, alberga las tumbas de los miembros de la familia real fallecidos, una tradición que aún hoy se mantiene, ya que el último miembro de la familia real que reposa en el interior de la catedral es la reina Ingrid, madre de la actual reina Margarita II, que falleció en 1990.

La catedral tiene, como no, su propio museo catedralicio y, si a alguien le interesa continuar su visita por los edificios religiosos locales, tiene la posibilidad de visitar otro bonito convento del siglo XVI en el este de la ciudad. La visita a la catedral merece la pena, aunque no es conveniente pasarse por la zona demasiado tarde si no se quiere correr el riesgo de encontrar cerrado el interior, ya que las horas de apertura son bastante estrictas.

El Museo de barcos vikingos de Roskilde

Vikingos en Copenhague

Museo vikingo de Roskilde, cerca de Copenhague.

Desde la catedral, y alejándose del centro de la ciudad en dirección al fiordo, el museo de barcos vikingos es la siguiente parada obligada. El edificio alberga los cascos de cinco barcos vikingos del siglo XI, que fueron localizados en el fiordo de la ciudad y fueron reflotados en los años 60.

El museo es un edificio de estilo moderno situado en el bonito paisaje del fiordo de Roskilde. Es recomendable pasar por allí algún día claro y soleado en el que se pueda disfrutar de la vista del mar o, incluso, dar una vuelta por la costa. En Dinamarca no se puede hablar de fiordos espectaculares como los noruegos, pero aún así la zona de la costa alrededor de Roskilde resulta muy bonita, e incluso, es posible sumarse a alguna de las excursiones turísticas en barco que salen desde el puerto de Roskilde- incluso una en una réplica de un barco vikingo-.

Sobre el museo, hay que admitir que decepciona un poco a aquellos que quieren saberlo todo sobre los vikingos. La verdad es que es realmente curioso ver los barcos, pero el paso del tiempo hace que quede de ellos tan sólo una versión reducida de lo que debieron ser los cascos de los barcos. La entrada merece la pena, pero hay que tener en cuenta que va a ser muy difícil poder ver un barco vikingo enorme o una exhibición de lujo, ya que el visitante tiene que dejar mucho a la imaginación para ver como vivían los antiguos pobladores de Escandinavia.

Además, en el exterior, en una zona que, personalmente, me gusta tanto como el interior del museo, hay un lugar en el que se explican las fases de construcción de los barcos, se muestran algunas réplicas construidas posteriormente e incluso uno puede asistir al proceso de fabricación de una de ellas. Además, siempre ayuda un poco más a imaginarse la situación real poder ver alguna de estas réplicas atracadas en el pequeño muelle al lado del museo o navegando por el fiordo.

El Festival de Roskilde

La tercera gran atracción de la ciudad es el festival de música de finales de junio. El festival se viene celebrando desde hace más de treinta años, pero ha sido en la última década cuando ha tomado renombre mundial. Además de música, el festival ofrece otras atracciones y un ambiente muy especial durante los cuatro días de conciertos, que atraen a miles de personas de toda Escandinavia y el resto de Europa.

El mejor consejo para el que quiera asistir es que compre a tiempo las entradas, ya que este año se agotaron dos semanas antes de que empezara el festival. Luego, para alojarse, lo más divertido es acampar en el propio recinto del festival, aunque para el que quiera algo más de tranquilidad, es mejor irse a Copenhague a dormir, ya que es bastante difícil encontrar alojamiento en la propia ciudad durante esas fechas.

Además, Roskilde ofrece a los visitantes la posibilidad de darse un agradable paseo o hacer compras en la calle peatonal, como en el centro de cualquier ciudad danesa.

A más de uno, Roskilde le servirá también como lugar de estudios, ya que dispone de universidad aunque, curiosamente, no es una ciudad de ambiente universitario, ya que la mayor parte de los estudiantes residen en Copenhague y sólo se trasladan a ella para asistir a clase.

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