Lund Malmoe

Qué ver en Lund

Lund es, principalmente, una ciudad de estudiantes. Eso no quiere decir que quien no lo sea no puede disfrutar de un paseo por la ciudad, pero hay que reconocer que la mejor manera de sacarle partido es teniendo alguna relación con su universidad, como tiene una buena parte de sus casi 100.000 habitantes.

La Universidad de Lund fue fundada en 1666, principalmente para cubrir las necesidades de las provincias del sur que pasaron a formar parte del reino de Suecia algunos años antes. En la actualidad es la mayor de Escandinavia y tiene alrededor de 35.000 estudiantes repartidos en siete facultades: Tecnología, Ciencias, Derecho, Ciencias Sociales, Medicina, Artes Liberales y Artes Escénicas y Teología. Los edificios de la universidad y la asociación académica se encuentran en el centro de la ciudad, a escasa distancia de la catedral y rodeados de zonas verdes.

Catedral Lund

Catedral de Lund

Sin embargo, aparte de la Universidad alrededor de la que gira casi toda la vida de la ciudad, el gran atractivo de Lund es su catedral románica, la más impresionante de las que he visto por la región, y que poco tiene que ver con las moles de ladrillo de las catedrales de Roskilde o Aarhus.

La primera piedra de la catedral se puso en el año 1002, pero sólo fue consagrada a partir de 1145. Se trata de una estructura maciza de mármol con dos torres inconfundibles que franquean la entrada. El interior es relativamente sencillo, pero destaca principalmente un fantástico reloj solar del siglo XIV que da la hora dos veces cada día. Además, es interesante hacer una visita a su cripta subterránea.

El casco antiguo de la ciudad conserva algunos restos de la época medieval, como las ruínas de la Drotten Kyrka. Aquellos tiempos fueron los momentos más brillantes en la historia de la ciudad, en la que, durante los siglos XII y XIII, se estableció un importante poder religioso, ya que la población era la sede de la archidiócesis de Escandinavia. Incluso durante el siglo XIII se puede decir que Lund se convirtió en la ciudad más importante de lo que entonces era el reino danés. Sin embargo, apenas dos siglos después, comenzó una decadencia que le hizo perder primero su potencial comercial en beneficio de Malmo y, posteriormente, la religiosa con la reforma protestante.

En la zona de la Plaza Mayor o Stortorget, el turista puede relajarse y disfrutar de un rato en alguna de las terrazas del lugar. También, en la zona cercana a la Universidad, la catedral y la Asociación Académica, se puede pasear tranquilamente por el jardín botánico entre diferentes tipos de árboles y tranquilos senderos. También puede resultar curioso un paseo por el pequeño mercado al aire libre que diariamente se instala en Mårtenstorget.

Algunos de los museos más interesantes de Lund están situados también en esta zona. Por ejemplo, el Kulturen (Museo de Historia Cultural), que es propiedad de la Sociedad de Historia Cultural del Sur de Suecia, y que fue fundado en 1882. En él se recogen exposiciones permanentes sobre diseño, historia de la Universidad y restos de la edad media, además de muestras de cultura popular. También son interesantes sus exposiciones temporales de pintura, fotografía y otras muestras artísticas. La mayor parte de sus fondos están expuestos al aire libre, lo que le hace el segundo mayor del mundo de estas características.

Para los aficionados a la historia, resultará también curioso el Museo de Historia de Lund, que fue fundado en 1805 y en la actualidad es el segundo más importante de Suecia, en lo que a temática histórica se refiere.

Como buena ciudad universitaria, Lund dispone de una vida nocturna bastante aceptable y de bastantes alternativas de ocio aunque, como es normal en Suecia, siempre por un precio más elevado del que se paga en España por salir a tomar una cerveza o un café.

Para quien tenga que vivir allí- que serán principalmente estudiantes, ya que la vida económica está concentrada en la vecina Malmo (a la que se llega fácil y rápidamente) – es mejor que se vaya preparando a pagar alquileres altos o, incluso, que tenga que buscar alojamiento en las ciudades vecinas. Si a alguien la universidad le ofrece alojamiento, creo que lo mejor que puede hacer es aceptarlo y disfrutar del tiempo libre extra que le proporcionará el no tener que andar buscando un lugar de residencia.

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